ENTRE LOS DESEOS Y LA FRUSTRACION...

Vivimos una época, donde la velocidad de los acontecimientos y el exceso de información es tal, que la mayoría de las veces, se suele disfrutar poco de los logros y por ende aparece ese sentimiento de no haber llegado al objetivo deseado. Detenernos por un instante a percibir que queremos, que buscamos y el porqué de esa necesidad ayudará a que vivamos el presente con otra intensidad y por añadidura vendrá el resto con mayor disfrute.

El otro día hablando con una amiga, me preguntó: ¿Por qué siento tanta angustia después de haber festejado el cumpleaños de 15 de mi hija;ya que fue algo soñado y muy deseado…?
Para simplificar la respuesta de la pregunta respondí con otra pregunta: ¿Y ahora qué…?
Ante la concreción de un deseo, y haber obtenido lo que se deseaba aparece la angustia de vacío, que es la tentativa de ensordecer él vacío existencial, que en los tiempos modernos con los acelerados ritmos que vivimos, dentro de una sociedad consumista la cual llamo: “la cultura de las expectativas frustradas”, ni más ni menos que esta angustia de vacío está emparentada con la frustración existencial.
No nos olvidemos que el ser humano es un ser deseante desde los principios de su existencia; si tomamos la palabra cupiditas, que en latín significa deseo, nos dice que el deseo es motivado por varios sentimientos y/o necesidades humanas que van desde las primarias (como la comida y el abrigo) hasta las más suntuosas, motivándolo a obtenerlas en post de una satisfacción y plenitud buscando su felicidad. Es por esto que cuando concretamos un deseo, se produce esa angustia de vacío, porque parece que nos quedamos vacios y lo deseado ya es historia. Es aquí donde seguramente habrá que empezar a trabajar o rearmar un nuevo deseo ya que como dijimos anteriormente el ser humano es un ser deseante y necesita concretar sus deseos para seguir viviendo. Hay un deseo fundamental que creo que a todos nos moviliza que es el deseo a la vida. Quienes hacemos psicoterapia sabemos que ante la presencia de un paciente que nos dice que para el ya no hay nada más, o que no espera nada más y se han apagado la luz de sus deseos, estamos en problemas ya que estamos ante la presencia de una depresión muy importante que hasta a veces puede llegar al dejarse morir por parte de la persona que siente esto. Otro punto importante del deseo, es cuando no se disfruta. Por eso en el párrafo anterior mencione: “la cultura de las expectativas frustradas”, ya que en la actualidad la publicidad llena de expectativas todo aquello que deseamos, que no es ni más ni menos que una necesidad transformada en deseo profundamente por la publicidad. El ejemplo que siempre me gusta poner es la relación estrecha que existe entre el hombre y el auto; y cuantas veces vemos que algún amigo o conocido llega al 0km y no habiendo terminado de pagarlo ya está pensando en el próximo auto. La conquista del deseo de tener el 0km fue mínima y no se disfruto, ya que rápidamente la publicidad nos incorpora nuevas expectativa; nos está diciendo indirectamente: compra uno mejor o el modelo nuevo que va más afín con tu deseo o sueño. A veces cuando no llegamos a nuestros deseos o metas, aparece lo que se denomina frustración existencial, que hace referencia a la sensación de vaciedad o carencia de sentido de la propia existencia; y esto es lo que produce justamente la carencia de no concretar un deseo. En vez de frustrarnos cuando no conseguimos un deseo o una meta; yo llamo a emplear “el caminito del arbolito”. Si no podemos llegar a la cima a través de un camino recto, debemos ir rodeando por otras ramas, donde cada rama va a estar compuesta por una meta o deseo más pequeño que conforman al deseo mayor o meta que queremos alcanzar. Y si no elegimos un camino valido y se hace añicos nuestro deseo, es bueno reorganizar nuestro deseo con más fuerza y con más fervor siguiendo tal vez un camino más largo y cultivando algo que nos falta en este mundo posmoderno “la paciencia”. Por otro lado que bueno que exista la frustración, ya que de ello se aprende mucho; el sufrimiento que nos aporta nos enseña mucho en la vida que transitamos.
Algunas herramientas válidas para concentrarnos en nuestras metas y cultivar la paciencia son: el autoconocimiento proporcionado por el Yoga; Mindfulnes que es la práctica de la atención plena del presente desplegando nuestras experiencias de momento a momento; el Reiki como buen canalizador de energía y dando la paz necesaria para estar serenos y pacientes en post de nuestros deseos y metas.

Lic. Roberto A. Nieto
MP 61640 MN 45427